Bajo un sol radiante y una plaza albarotada el 2 de abril de 2026, Jueves Santo, realizó estación de penitencia la Hermandad del Dulce Nombre de Jesús y María Santísima de la Piedad. Este año la cofradía contó con un total de 772 hermanos en la calle, lo que obligó a la Guardia Romana a realizar formación directamente en la calle, debido a la falta de espacio dentro del templo.
A las siete y media de la tarde se abrieron las puertas de la parroquia de San Sebastián que dan a la plaza del Dulce Nombre y la cruz de guía puso el pie en la calle dando comienzo a la procesión. Un total de 445 nazarenos con túnicas color crema y antifaz burdeos y numerosos niños haciendo honor al apodo de esta hermandad «la cofradía de los niños», con mención especial al grupo de los paveros.
El paso del niño, una «piña» dorada de estilo barroco, adornada con espejos y ángeles, y cuya candelería ha sido modificada este año para hacerla más compacta, plegada hacia adentro del paso, constituye lo que es llamado como un paso «alegórico», ya que representa una imagen metafórica de un niño Jesús cargando con la cruz, haciendo referencia a unos sueños que tuvo de pequeño. Esta figura de madera tallada y policromada es atribuida supuestamente a Juan de Oviedo o a Martínez Montañés y data del siglo XVI. Durante su salida procesional, el niño viste una túnica de cola bordada en oro y porta sobre su hombro izquierdo una cruz de plata de ley, además de la peluca que le es colocada para este fin junto a una corona de espinas y potencias doradas. El paso del Dulce Nombre es escoltado por la Guardia Romana del Dulce Nombre, y por la Asociación Musical Dulce Nombre de Jesús, que interpretó Sempiterno antes del himno nacional y posteriormente Renacer, una marcha propia de esta asociación musical.
María Santísima de la Piedad, con su paso de palio bordado con estética romántica, recibió una inmensa petalada al revirar en la plaza del Dulce Nombre hacia calle Orgaz (Obispo Salvador Barrera). Esta dolorosa, con expresión sosegada irradiando una profunda resignación y serenidad, fue tallada supuestamente por José Tena a mediados del siglo XIX. Destacan su corona y un puñal de plata clavado en el pecho. Iba acompañada de la Banda de Música Villa de Marchena, que tocó la marcha Reina del Jueves Santo tras el himno de España.










