Si algo caracteriza a la Semana Santa andaluza es la fragancia a azahar en sus calles, repletas de naranjos -que dan naranja agria. El inicio de la cuaresma, el miércoles de ceniza, está casi sincronizado con el aparecer de las primeras flores de azahar. Azahar es una palabra de origen árabe, az-zahr, que significa «flor blanca«. En mi portfolio tengo un reportaje sobre el azahar de Marchena.
Sin embargo, a solo 47 días de Semana Santa, todas las calles siguen levantadas. ¿Dará tiempo a terminar las obras? Habrá que preguntarle a María del Mar Romero Aguilar, alcaldesa de Marchena. Ya hubo que cambiar el recorrido de la cabalgata de Reyes Magos, y no acabó bien.
En los últimos años el Ayuntamiento de Marchena junto a Radio Televisión Marchena viene organizando una fiesta pre-campanadas días antes de fin de año, que viene a ser una simulación de las campanadas de fin de año. Es un evento solidario, ya que la recaudación de la venta de las uvas va destinado a una organización que ayuda a las víctimas de alzheimer. Con una duración de más de cinco horas, desde las 5 y media de la tarde, contó con actuaciones infantiles, nieve artificial, DJ, y a las 10 de la noche las «campanadas», con fuegos artificiales y todo. Este año se ha realizado en la plaza de la Constitución, frente a la fuente del niño. Es una gran iniciativa que da vida y alegría al pueblo.
Para los que me visitan desde otros países y no conocen la celebración de las campanadas de fin de año en España, se trata de una de las tradiciones que más representa y une a los españoles. Al sonar las doce campanadas que marcan la medianoche del 31 de diciembre en el reloj de la mítica plaza Puerta del Sol de Madrid, los españoles comen una uva por cada campanada, un ritual que representa deseos de buena suerte para el año que comienza y que une a familias y amigos en un momento de celebración colectiva, alegría y esperanza. Se termina con un «¡¡Feliz año nuevo!!» y un brindis de champán, cava o lo que cada familia prefiera.