Siempre enfócate en lo que puedes controlar, no en lo que depende de los demás
Es la única forma de tener control sobre tu vida. Si no dependes de otras personas, no te pueden someter. Pon tu atención en lo que depende de ti, lo que hagan los demás ignóralo, no merece tu atención. Es la única forma de evitar que te hagan vivir arrodillado.
Como dijo Emiliano Zapata: «Prefiero morir de pie que vivir siempre de rodillas».
Cuando hablamos de la fábula de la liebre y la tortuga siempre nos fijamos en la tortuga que pasito a pasito y con persistencia venció a la perezosa liebre.
Pero nunca se habla de qué es lo que le ocurría a la liebre: pecaba de exceso de confianza. Estaba tan segura de sus capacidades que se confió y se durmió. Ese es el peligro de confiar demasiado en nosotros mismos y en nuestras habilidades.